
Cuando cocinar se vuelve un acto de rebeldía
Ser profesional significa percibir la comida de forma estable. La menstruación desequilibra la percepción. Las mujeres no pueden ser sushi chefs.
Aunque parafraseada, frase es un extracto del reconocido documental Jiro dreams of Sushi. La internacionalmente aplaudida película es una joya, resalta la técnica, dedicación y pasión necesaria involucrada en la tradición. Pero también abre una ventana que deja ver el latente sexismo dentro de la milenaria tradición. Pues, a pesar de que las mujeres sean las hacedoras del platillo dentro de los hogares, el campo profesional es un juego de hombres.
¿Los culpables?
La menstruación
El uso de maquillaje y perfume
La temperatura corporal
El tamaño de las manos...
En pleno siglo XXI, es fácil comprender que las razones que excluyen a las mujeres del campo profesional tienen escasa base científica.
Aunque frustrante... ¡no hay que desesperar! porque en el corazón de Tokyo, nos encontramos con Yuki Chidui: ignorante profesional de estas viejas costumbres y líder de Nadeshiko Sushi. Nadeshiko es el sushi bar que, luchando contra todo protocolo, contrata única y exclusivamente a mujeres.
El nombre del bar lo inspira el antiguo concepto de la mujer ideal: obediente, familiar y sumisa. Aun así, este queda a miles de kilómetros de ser un descriptor adecuado de la vida entre estas cuatro paredes. Aquí las protagonistas son las mujeres: su independencia, su alegría, sus conversaciones. Aquí se celebra la feminidad entre kimonos, risas y tocados florales.
Nadeshiko reta mucho más que el concepto del sushi man. El local abrió tras el colapso económico del 2008 con el objetivo de dar trabajo a mujeres que habían caído en el desempleo. Ellas fueron el enfoque porque, en el país de la tecnología, ser mujer profesional sigue siendo todo un reto. Japón se ha quedado atrás en la igualdad de género; los roles de género continúan pesando, la imagen de una madre soltera es negativa y la diferencia de salario y acceso a empleo de calidad entre hombres y mujeres son temas con campo de mejora. Es así, como la inclusión de la mujer en el campo profesional del platillo con mayor fama internacional, ha resultado toda una revolución silenciosa.
Yuki Chidui no está sola. Cada vez son más las que, fuera y dentro del país nipón, elaboran sushi de calidad, con personalidad y sin disculparse por su género. Estados Unidos se ha convertido en uno de los principales escenarios del cambio. En Laguna Beach, Miki Izumisawa abrió “242 Café Fusion”, Miki usa este espacio con una meta clara: hacer deleitar a los sentidos. Es por ello que se olvida de los convencionalismos e incluye técnicas y productos ajenos a las tradiciones japonesas. En la costa opuesta del país, encontramos a Oona Tempest, una neoyorquina judía que se ha posicionado como una de las próximas promesas de la escena del sushi. Desde sus inicios no ha cesado de trabajar y sus esfuerzos la sentaron en la lista del 2016 de Zagar de los mejores chefs menores de 30 años. Actualmente dirige su establecimiento Sushi by Bae, con el que, a través del nombre, rinde homenaje a su profesor cuyo restaurante se llama Sushi by Bou.
Paso a paso las mujeres continúan afincando su presencia en este mundillo. Yumi Chiba tiene claro que su género no impedirá su éxito en las barras...“La gente suele decirme ‘Tu forma de hacer sushi será más delicada porque eres mujer’ pero están totalmente equivocados. No hay feminidad o masculinidad al hacer sushi. Un sushi-chef es un sushi-chef”. La falta de la mujer en las barras es compleja e intrínsecamente social. La mujer japonesa sigue vetada de actividades, como la subida a montaña Omine, o la entrada y participación en competiciones de sumo.
Afortunadamente, en los campos de batalla alguna planta siempre brota y en este caso han nacido mujeres dispuestas a aprender y hombres dispuestos a enseñar. Juntos retan las normas establecidas y demuestran que la pasión y el compromiso pesan mucho más que los huevos con los que nacemos.
Por estas Actitudes
y por este tipo de mujeres,
nosotros alzamos las copas y decimos:

